(Y Santos Emeterio y Celedonio)
Queridos amigos,
Os habréis dado cuenta de que hoy comenzamos el post con los santos del día. Esto no es porque nos hallamos reconvertido en píos, que bueno está el percal, entre las declaraciones de Rouco Varela advirtiendo sobre el satán de internet (mismamente como Gadafi, Hu Jintao, Kin Jong-il o los Castros) o el Papa perdonando a los judíos, justificando que no había pruebas evidentes de que fueran ellos los culpables de la crucifixión de Jesucristo (esto es a lo que nosotros llamamos ir a la vanguardia de la modernidad...). Dicho esto, advertimos que nosotros creemos en la libertad, también en la de culto, y que después de todo, tampoco en El Corte Inglés está la felicidad y ¡vaya si tiene adeptos!.
Lo de comenzar con los Santos del día, es porque en la tierra el calendario no se rige por números y meses, si no por el santoral (los ajos en San Martín, por ejemplo) así que a partir de ahora vamos a comenzar la info como corresponde.
Hoy también es Jueves Lardero y por eso los niños no tienen cole. Mi niña, el retoño que pone música, color y terribles deberes de matemáticas a esta casa, lo celebra doblemente porque la costumbre dice que hay que irse al campo en comandita y buena compañía a comer pan, chorizo y huevo, que resulta que son sus manjares favoritos con diferencia, así que ha amanecido reclamando su cuota de mantenimiento del folcklore, así para abrir boca.La costumbre viene de antaño y el Jueves Lardero (tocinero) era el día en que los mozos pedían la gallofa (comida del pobre y del peregrino), que solía consistir en el tocino y chorizo de la matanza, y se iban a comerlo a los montes de los alrededores (en Soria a Valonsadero, o al río, o al castillo...). En Almazán además era costumbre “agarrarse un trozo que dios tirita”, costumbre que no se ha perdido tampoco en otros lugares de por aquí.
Ahora ha quedado como el día de vísperas de Carnaval, y el día en que se juntan todas las cuadrillas para merendar pan, chorizo y huevo (y lomo, y costillas de olla, y otras delicatessen que se tercien).
Nosotros Carnaval no vamos a celebrar en el pueblo, que tenemos todavía reciente nuestro anticipo de hace un par de semanas (aunque si se tercia pues volvemos a sacar a Leia a la huerta) pero este fin de semana se celebra la reunión de la Asociación de Amigos de Fuentes de Magaña y el útlimo punto del orden del día es una cenita de confraternización, cantes y risas, que tampoco está nada mal.
| "Rural Kill The TV Star" |
El viernes pasado volvimos a Amayuelas, que es siempre una celebración de ideas, encuentro con amigos e intercambio de acciones e iniciativas y por eso y otras cosas, nos encanta.
En esta ocasión acudíamos al 120º Foro para el Diálogo y la Expresión de Nuevas Utopías, con el tema “La Salud Amenazada”.
Allí encontramos a Alberto del Pozo Robles, médico de familia en León y miembro de la Federación de Apoyo a la Sanidad Pública (os recomiendo que hagáis clic en este enlace y en la pestaña FADSP situada a la izquierda). Nos regaló un brillantísimo y ameno análisis sobre la situación de la prestación sanitaria global, pero fundamentalmente en nuestro país: con la privatización creciente del servicio, sea de manera directa en la prestación sanitaria, o indirecta a través de las poderosísimas corporaciones hospitalarias y farmacéuticas. Los beneficios (que no ingresos) de una farmacéutica como Pficer duplican los ingresos fiscales de un país como España) y eso les permite desarrollar unos larguísimos brazos que abarcan otros tipos de industrias básicas (alimentación, semillas y fitosanitarios, energéticas...).
Desde su despotismo, pueden imponer a un estado la compra de un medicamento no necesario bajo la amenza de retirar del país una industria que genera puestos de trabajo y economía... sin que nadie se atreva a sugerir lo inmoral de estas prácticas. La salud se ha convertido en un negocio en sus manos, con directrices marcadas por la rentabilidad, y esto repercute en la falta de investigación de remedios que no sean rentables, sea o no la enfermedad endémica y mayoritaria en los agujeros del mundo o minoritarios en los países desarrollados. O modificar sutilmente la composición de un medicamento retirando la versión anterior del mercado para no convertirlo nunca en genérico con fórmula de libre disposición. Pero la crítica y la exposición de la situación no se centraba sólo en este aspecto: incluía también a los profesionales formados por los laboratorios, abocados a solo prescribir y asistir en lugar de además cuidar y formar en hábitos saludables, la situación de un sistema descompensado con carencia de auxiliares y donde los pacientes no tienen lugar de intervención cuando se supone público y universal. Interesantísimo y alarmante y deprimente.
Pero como no solo toca cultivar el alma (y ese desasosiego que nos convierte en contestatarios) tuvimos que regresar corriendo al terruño, a cultivar las plantas, porque se preveían nieves para el domingo y los ajos aun estaban a medio poner y con la tierra en sazón, que por estas tierras y en invierno, eso es algo arduo de ver. Y ahora sí podemos contaros, que los ajos ya están puestos, en su puntito de tierra y justo antes de una semana de nevadas mañaneras que se fundían con el sol de las horas altas de día, así que el momento ha sido estupendo.
Este año vamos a probar varias variedades rústicas, algunas compradas a Jordi, de Ecotenda, otras pertenecientes al banco de semillas de Amayuelas (gracias Mariajo) y otras de la zona facilitadas por expertos de la tierra (como la simiente de las lechugas de Cecilio). Ya os contaremos qué pasa e intentaremos daros cumplida información. La intención es aislar las variedades más amenazadas y escasas con el fin de destinarlas en su mayor parte a la reproducción de simiente. Esto también tiene su aquel, porque muchas variedades hibridan entre sí, algunas calabazas por ejemplo con calabacines, así que requiere un trabajo de polinización manual y protección y aislamiento de la flor con cubiertas transparentes por lo menos hasta que comienza el desarrollo del fruto, que dejen pasar la luz pero no el aire ni los insectos polinizadores.
Dicho todo esto, ahora sí, os contamos que la semana que viene se prevé suave de temperatuas, sin precipitaciones de nieve y tal vez con solete, así que nos aventuramos a decir que esta semana nuestras rehuertas tienen a bien ofrecernos:
- Alubia Blanca de Riñón: 5,70 €/Kg
- Apio (1,50 €/manojito)
- Borraja (3,00 €/Kg)
- Brócoli (1,50 €/Manojito)
- Cebolletas tiernas (1,5 €/manojito)
- Escarola (1,65 €/unidad)- Espinacas (3,00 €/Kg)
- Garbanzo de pedrosillo: 2,80 €/kg
- Harina integral de trigos (candeal, trigo duro y centeno) (1,60 €/Kg)
- Harina integral de espelta pelada (3 €/Kg)
- Lenteja Pardina (3,45 €/Kg)
- Nabos de Milán (1,5 €/manojito)
- Patatas (1,50 €/Kg)
- Puerros (2,50 €/manojito)
- Repollo (1,50 €/unidad)
- Productos del Naranjal de Valencia: (Pedidos mínimos de 5 Kg)
- Naranajas: (1,57 €/Kg)
- Limones: (1,70 €/Kg)
- Pomelos: (2,60 €/Kg)
- Productos del Colmenar de Caradueña:
- Miel Mil Flores de Estepa (tarro de 1Kg): 6,00 € + IVA 8%
- Propóleo puro de rejilla (100 gr): 12,00 € + IVA del 18%
- Lámina de cera de abeja (para elaborar cremas artesanas o velas, no contiene parafina): 1,60 € + IVA del 18%
- Media vela cilíndrica: 1 € + IVA del 18%
- Media vela cónica: 1 € + IVA del 18%
- Vela cilíndrica: 2 € + IVA del 18%
- Vela cónica: 2 € + IVA del 18%
Y ya no me enrollo más porque las semillas andan desbordando el germinador dando grititos "¡ponme en la tierra! ¡ponme en la tierra!". Así que como dice Siro nuestro apicultor, "lentejas, amor y paz para todos".







